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La comunidad de la vereda Cuatro Bocas, en zona rural de Barrancabermeja, encendió las alarmas tras el avistamiento de un hipopótamo en el sector, una situación que genera temor, preocupación y alerta ambiental por los riesgos que representa tanto para la población como para los ecosistemas de la región.
Sobre este hecho se pronunció John Mario Flores, director de la Fundación para la Tierra y la Estación Biológica Jaguar Ipacarai Barrancabermeja, quien advirtió que la presencia de esta especie en el territorio es un tema de máxima preocupación.
“Es realmente muy preocupante. Tiene significados de mucha alerta desde el punto de vista de la población de manatí, del mismo hipopótamo y de las implicaciones ecológicas para el territorio”, señaló el experto.
Además; explicó que los hipopótamos se están expandiendo de manera acelerada por los humedales de Barrancabermeja, una zona que cuenta con más de 3.100 hectáreas de ecosistemas estratégicos, lo que podría convertir el área en un foco crítico de proliferación de la especie.
“Tenemos que recordar que los hipopótamos no tienen depredadores naturales en nuestro territorio, no hay quien los controle, y eso hace que sus poblaciones aumenten de manera exponencial”, advirtió.
Según el director de la fundación, esta expansión ya se evidencia en municipios como Barrancabermeja y Yondó, y podría extenderse en poco tiempo hacia Puerto Wilches, Cantagallo, San Pablo y el sur de Bolívar, consolidando un problema grave y de alerta máxima para todo el Magdalena Medio.

En cuanto al impacto ambiental, Flores fue enfático en señalar que se trata de una especie introducida, cuyos efectos sobre los ecosistemas son severos, especialmente en los humedales.
“El impacto es gravísimo. Su peso y pisoteo compactan el suelo, afectan el drenaje natural y la respiración del suelo, deteriorando de manera significativa estos ecosistemas, que ya son frágiles”, puntualizó.
Ante este panorama, la comunidad solicita acompañamiento inmediato de las autoridades ambientales y de seguridad, así como lineamientos claros sobre cómo actuar ante un posible encuentro con el animal. El llamado es a no acercarse, no intentar ahuyentarlo y reportar cualquier avistamiento a los organismos competentes.
Expertos insisten en la necesidad de que las corporaciones ambientales involucradas en el Magdalena Medio, al menos cinco según lo indicado, articulen acciones urgentes para enfrentar esta problemática y evitar mayores riesgos para la población y el medio ambiente.









